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Acciones muestran el buen desempeño de las finanzas públicas

Durante el período 2020-2023, las finanzas públicas mostraron un buen desempeño, en el que destacan aspectos positivos en los ingresos fiscales, el comportamiento del gasto público, el déficit fiscal, el financiamiento y el manejo de la deuda.

En materia de ingresos tributarios, el Directorio de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), liderado por el ministro de Finanzas Públicas, Edwin Martínez Cameros, apoyó la implementación de diversas medidas administrativas que resultaron en un aumento significativo de la recaudación y con ello la sostenibilidad de la carga tributaria.

Las acciones incluyen la implementación de la Factura Electrónica en Línea (FEL), el desarrollo del sistema de retenciones del Impuesto Sobre la Renta (ISR), la implementación del Registro Tributario Unificado (RTU) digital, la automatización del registro de operadores, el fortalecimiento de la integración y la facilitación del comercio de Centroamérica, así como la simplificación, automatización y transparencia en el ingreso y salida de carga, entre otras.

Adicionalmente, para garantizar los niveles de recaudación tributaria entre 2020-2023, se llevaron a cabo acciones tales como cambio a la infraestructura de las aduanas, el seguimiento al nuevo sistema bancario Declaraguate, continuar con la implementación a nivel nacional del modelo de duda razonable, ampliar las funciones de fiscalización en gerencias especiales y regionales, y el seguimiento a la fiscalización a través del sector económico, entre otros.

Todas esas acciones contribuyeron a mantener la carga tributaria en 12.0%, tal y como sucedió en 2022.

Comportamiento del gasto público

Con relación al gasto público, el gobierno del presidente Alejandro Giammattei implementó diversas intervenciones para atender situaciones de calamidad pública como el COVID-19 y la reconstrucción derivada de desastres provocados por fenómenos naturales, así como acciones que favorecían la reactivación económica y el desarrollo social, situación que fue respaldada en buena medida con los recursos de la recaudación tributaria y/o a través del financiamiento que se negoció en condiciones bastante favorables en los mercados nacional e internacional.

Es importante destacar que, entre 2020 y 2021, se realizaron intervenciones significativas en el sector salud para atender la pandemia de COVID-19, en donde adicionalmente se incluyeron aportes importantes a las familias y a pequeñas y medianas empresas para atenuar el efecto económico de la pandemia.   Asimismo, se apoyó en la reconstrucción tras los desastres a la infraestructura económica y al tejido social de las comunidades provocados por las tormentas tropicales Eta, Iota, Amanda y Cristóbal.

Durante 2022 y 2023, el gobierno siguió abordando las secuelas del COVID-19 y las repercusiones económicas de la guerra entre Rusia y Ucrania, mediante la implementación de subsidios temporales a insumos energéticos y combustibles. Además, se implementó el programa de infraestructura estratégica para apoyar la reactivación económica, lo que resultó en un aumento del gasto en mantenimiento e inversión en infraestructura vial.

La eficiente captación de recursos públicos también permitió financiar las Elecciones Generales 2023, además, de seguir atendiendo los programas regulares del Gobierno de Guatemala y las obligaciones del Estado establecidas en ley.

Déficit, financiamiento y deuda sostenibles

A pesar del entorno económico externo adverso, las finanzas públicas de Guatemala se mantuvieron sanas. El dinamismo de los ingresos tributarios y la disciplina fiscal mediante un manejo prudente y ordenado del gasto público permitieron lograr reducir gradualmente el déficit fiscal de 4.9% en 2020 provocado por la política fiscal contracíclica necesaria para atender la crisis generada por la pandemia a un déficit fiscal de 1.4% del PIB observado en 2023, el cual está por debajo del promedio de los 10 años previos a la crisis (2.1% del PIB),

Por lo anterior, la deuda en términos del Producto Interno Bruto ha disminuido desde 2021, ubicándola en 27.8% del PIB en 2023, consolidando a Guatemala como uno de los países con menor riesgo de endeudamiento en América Latina. De esa cuenta, se logró mejorar la calificación de las agencias de riesgo internacional, después de lo observado en 2020 derivado del COVID-19.  Asimismo, se mejoró la posición de Guatemala en el Emerging Bond Index (EMBI) respecto al promedio global de países, ubicándose este en 210 al finalizar el 2023.